Ágora Talentia: “apuntes del natural” (1)

Se ha celebrado en Pamplona durante día y medio el evento Ágora Talentia: I Foro Mundial sobre el Talento en la Era del Conocimiento, auspiciado por el Gobierno de Navarra, junto con varias entidades colaboradoras, y al que he tenido la oportunidad de asistir enviado por la institución pública en la que trabajo. Me gustaría comentar este evento desde tres perspectivas: la organización, el contenido, los resultados y lo que he sacado en claro de todo ello. Como es tarea larga y compleja (y algo delicada, como se verá), empezaré en este post y trataré de cerrar el tema durante el fin de semana.

La organización

Vaya por delante mi más absoluta consideración, respeto y simpatía por las personas que han estado involucradas en la organización de este foro. Quienes hemos tenido que organizar jornadas, cursos y similares sabemos de los múltiples condicionantes, complicaciones, imprevistos, intromisiones, insumisiones, etc. que se sufren y que hace tan difícil que la idea original tenga su reflejo fiel en su posterior desarrollo. Es por ello, y por el hecho de que muchas de las cuestiones que voy a comentar se producen en el 90% de eventos de este tipo que se celebran en nuestro país (y parte del extranjero, para qué engañarnos), que he dudado sobre si debía obviar este apartado, pero teniendo en cuenta que no he sido yo ni quien ha puesto tan rimbombante nombre al evento ni quien ha tasado en 650 euros (más viajes, para los que como yo acudíamos desde otros lugares) el derecho a asistir al mismo, y habida cuenta del limitado impacto que de todas formas va a tener lo que yo aquí escriba, creo que tengo todo el derecho a dar mi opinión al respecto. También porque lo primero que se nos dijo, tras el saludo de rigor de la presentadora, es que se iba a tratar de un “evento diferente”. Con esto, a mi me pasa como con las bodas: cuando te dicen “no, pero la nuestra va a ser diferente”, me pongo a temblar.

Primero: el escenario. La entrada a la sala habilitada para el foro del Palacio de Congresos Baluarte ofrecía un buen panorama. La propuesta de disposición del público era en mesas redondas, lo que prometía facilidad para entablar charlas y generar debate, mientras la tarima constaba de un atril para el orador y de varios sofás para el resto de intervinientes. Una pantalla gigante a cada lado y monitores delante de los sofás, a pie de tarima, para que los que allí estaban sentados pudieran seguir las presentaciones que se acompañaban de algún tipo de proyección.

Panorama general
Panorama general

Sobre la disposicion del público, nada que objetar, al contrario, aunque mi experiencia personal fue la de una cuasi nula comunicación con mis compañeros de mesa, y eso que, aunque no es muy propio de mi, traté un par de veces de iniciar una conversación soltando alguna ocurrencia (¿o era un exabrupto?). Respecto a la ubicación de los oradores, sinceramente creo que los sofás sólo deben utilizarse cuando se trata realmente de un debate entre las personas que en ellos se encuentran, y no cuando se les hace pasar cerca de una hora y media escuchando las intervenciones desde el atril. El repertorio de posturas del ser humano no da para aguantar tanto tiempo así expuestos al escrutinio general, por muy cómodos que fueran los sofás. Y recurrir a los típicos garabatos sobre papel o a la consulta de los mensajes recibidos por vía telemática queda feo sin la protección de una mesa con sus correspondientes faldones, botellas, micrófonos, etc. Pero bueno, como a algunos no les estuvo mal tal tortura, se podría dar un aprobado a la puesta en escena.

Segundo: el público. Aunque a lo largo de día y medio de discursos los cantos a la diversidad como fuente de talento se han sucedido uno tras otro, la apariencia del auditorio no podía ser más uniforme: mayoría aplastante de trajes oscuros, corbatas, calvas más o menos incipientes (aquí me incluyo yo) y una edad media de 45 años ellos y quizás 35 ellas. Entre más de 200 personas no identifiqué con certeza más que a dos personas de menos de 30 años (sin contar a las azafatas, porque los azafatos también parecían ya talluditos). Y el toque exótico lo proporcionó un señor hindú, pero no cuenta porque era ponente. Este es un tema en el que aparentemente la organización poco puede hacer: va quien va, aunque siempre se puede trabajar mejor la comunicación e incluso esforzarse por captar públicos específicos. Pero claro, el coste de la inscripción ya podía hacer suponer quién iba a estar en condiciones de acudir.

Tercero: el control del tiempo. La eterna asignatura pendiente en este país, no ya en estos eventos, sino en cualquier circunstancia que reúna a dos personas o más. 10 minutos después de la hora prevista de inicio, las autoridades todavía estaban haciendo declaraciones a la prensa o practicando las relaciones públicas en el vestíbulo. La cosa se agrava cuando hay cuatro inaugurantes a los que a priori se les otorgan 15 minutos, que es ya el tiempo que utilizan entre los cuatro sólo con los saludos del tipo “Excelentísimo tal”, “Honorabilísima cual” y los agradecimientos a los patrocinadores, nombrándolos uno por uno. Si despues de esto, ya con media hora de retraso, quedan por delante una conferencia, 12 ponencias con sus correspondientes presentaciones y una pausa café, la mañana promete. Y más cuando la mayoría de los ponentes se arman con no menos de 20 transparencias (o como se llamen ahora) para 12 minutos de exposición. Todavía tengo que encontrar un moderador/a que actúe como tal y que haga respetar los tiempos, pero es que si encima a un ponente que lleva dos minutos de saludos, un vídeo de tres minutos de presentación de su organización y va por la transparencia catorce de contenido, pero todavía no ha explicado lo esencial, se le insinúa que debe ir acabando, se rebota diciendo que “no hay tiempo” y que tendrá que correr para explicar todo lo quería explicar. Exijo una especialidad formativa (me da igual si de FP o universitaria) de moderador o un Pacto de Estado por el respeto en el uso del tiempo en encuentros públicos. ¿Y por qué nadie se encarga nunca de controlar el tiempo de la pausa-café? Y, en este caso ¿por qué hay pausa-café en un espacio diferente si la disposición en mesas permitía compatibilizarla con algún momento de debate? ¿Y por qué en el segundo día, con el ponente en su sitio y media sala llena, se vuelve a empezar 20 minutos tarde?

Cuarto: el debate. El gran damnificado, siempre, de la mala gestión del tiempo. Y lo peor es que parece que a todo el mundo le da igual, empezando por el moderador/a que ha sido incapaz de hacer respetar los tiempos y que despacha el trámite del debate con un “¿hay alguna pregunta rápida?” o “como no hay tiempo, aprovechen en la hora de la comida para preguntarles”. En este caso, la cosa es especialmente grave por llamarse el evento Ágora, anunciarse como Foro (mundial) y estar dedicado al talento y al conocimiento. ¡Buena forma de promoverlos! La modalidad prevista para el debate era formular preguntas por escrito. Está bien por su agilidad, evita las “ponencias encubiertas” que a veces pretende hacer gente del público y limita las opciones de sabotaje por el típico personaje local excéntrico que aparece en todos estos lugares. Por contra, se presta a todo tipo de manipulaciones, especialmente ante preguntas “políticamente incorrectas”, pero no solamente. Un ejemplo: en una de las sesiones, pude contar por lo menos 15 tarjetas que llegaban a manos del moderador que, ni corto ni perezoso decidió resumirlas todas ellas en una pregunta retórica que desconcertó a los ponentes y dejó profundamente insatisfecho al público (o por lo menos a mi, que fui uno de los damnificados). Otro ejemplo: “como las preguntas que han llegado son muy concretas (?!) será mejor que se las hagan a los ponentes directamente en la pausa-café”. Sin comentarios. Mi balance: de las cuatro preguntas que entregué a lo largo del día y medio, sólo se contestó una.

Quinto: los “ponentes estrella”. Sir Ken Robinson y Richard Florida. Dos excelentes oradores y con cosas que contar (aunque sobre todo Florida parece que se las reservó bastante). En cualquier caso, lo que piensan ambos lo sabemos o lo podemos saber a través de sus libros, artículos, webs, blogs e incluso vídeos en la red. Una conferencia en un foro así da poco más; es más que nada lo de verlos en directo y tener la oportunidad de preguntarles algo o hacerles participar en el debate. Pues no. Nada de preguntas. ¿Qué sentido tiene entonces traerlos? Y no creo que fuera cosa de ellos; el año pasado, en Valencia, Florida se prestó a todas las preguntas que se hicieran. La verdad, no lo puedo entender.

Sexto: las ponencias. De acuerdo con el programa, 22 ponencias para 450 minutos que debían incluir también 4 momentos de preguntas y debate. Ello significa un máximo razonable de 15 minutos por ponencia. Ya lo he dicho: imposible. Además, con tantas ponencias era fácil que coincidieran todos los tipos de mutaciones perversas que suelen sufrir (y de las que en algún momento hemos sido víctimas todos al hacer nuestras propias presentaciones):

– La ponencia con título arriesgado, en forma de pregunta. Si sucede, como sucedió, que en ningún momento se plantea la respuesta, es que el título lo ha puesto la organización y el/la ponente considera que el título es lo de menos.
– La ponencia con título prometedor (piensas: “aquí nos van a explicar los resultados de algo”) y resulta que te presentan un bosquejo de investigación que se tiene que llevar a cabo y de la que se espera tener alguna conclusión, por supuesto, para ser presentada en la siguiente edición del evento.
– La ponencia “ahora-os-váis-a-enterar”. El punto de partida es que nada de lo que hemos hecho hasta ahora sirve, por eso vamos tan mal, y, precisamente, el ponente (y/o su consultora) han aplicado una metodología innovadora en el territorio de referencia (Navarra, en este caso) que, por fin, tiene la clave. En este caso, la clave resultó ser algo tan rompedor como que Navarra debía especializarse en alguna actividad económica con alto contenido en conocimiento.
– La ponencia “cuña publicitaria”. Coges las dos o tres palabras clave del evento (talento, creatividad, conocimiento) y las introduces donde mejor quede dentro de tu habitual presentación corporativa.
– La “ponencia express”. Como no hay tiempo, y el ponente sólo sabe prepararse las intervenciones por bloques de por lo menos media hora, habla el doble de rápido (el triple, según cuál sea su procedencia). Un martirio para las pobres intérpretes.
– La ponencia outsider. Invita a alguien que no pertenezca al perfil medio del evento. Fueron dos: un joven estudiante becado en EEUU y una directora de orquesta. Para mi gusto, el primero funcionó mejor; por lo menos tuvo un hilo conductor.
– La ponencia “del informao”. Se basa en un collage de citas más o menos célebres (alguna inédita, que si no no queda erudito), portadas de los últimos libros supuestamente leídos y muchas anécdotas. El hilo argumental, si alguna vez lo hubo, queda enterrado bajo tanta parafernalia.
– Y sí: hubo ponencias en las que aparecieron Obama (ya no falla nunca), Mr.Bean y los Simpson (hay que ser enrollao) y Messi o “los galácticos” según el enfoque personal del asunto.

Las mejores ponencias, en cuanto a lo formal: la de Luis Urbano (con PowerPoint), más por la precisión en lo expuesto que por lo idóneo de las transparencias, bastant cargadas; la de Juan Pérez Mercader y la de Santiago Álvarez de Mon, ambas sin PowerPoint pero con las ideas claras y sentido del humor.

Séptimo: la dinámica de grupo. “World café para conformar un decálogo del talento”. El tal World Café no es más que una dinámica de grupo de las de toda la vida (con café), dinamizada en este caso por una esforzada pareja anglosajona que bastante tenía con hacer entender, a base de spanglish, en qué consistía el trabajo a hacer, cómo había que actuar y lo que había que responder… que en ningún caso era un decálogo de nada (eso ni se mencionó). Se trataba más bien de una pregunta parecida a “¿qué propuestas innovadoras podemos formular para promover el talento en Europa?”. Bueno, eso era lo que muchos pretendíamos que nos explicaran allí, ¿no?.

agora_talentia-001

Octavo: los políticos. Cierro este capítulo con uno de mis temas favoritos: la participación de los políticos en este tipo de eventos. Ya he comentado que en la inauguración intervinieron cuatro personas; dos de ellos, los políticos anfitriones (Presidente de Navarra y Alcaldesa de Pamplona). Pues bien, siendo el Gobierno de Navarra el responsable último del evento, qué menos que quedarse a escuchar la conferencia inaugural de Ken Robinson… ni eso. Largo mi discurso, incluyendo referencias a la importancia de la participación del estamento político en esto del talento, y a otra cosa, que la agenda está muy complicada. El vídeo con el Presidente diciéndole adiós con la mano a un estupefacto Robinson debería estar ya en YouTube. La alcadesa por lo menos sí que se quedó… Y lo siento, pero lo de la agenda no me vale, que una cosa es que te inviten y otra ser tú el anfitrión. Cero patatero.

Ya puestos, y así cierro este post, recordaré una anécdota aún peor. Fue el año pasado en el Día do Emprendedor Galego, en el Palacio de Congresos de Santiago. El auditorio, llenísimo, con un aspecto imponente. No en vano se habían convocado allí casi todos los agentes de desarrollo local de Galicia y un buen número de técnicos del ámbito público, privado y del tercer sector. Además, varios cientos de alumnos de institutos de bachillerato, demasiado ruidosos para mi gusto (y creo que para el del conferenciante principal). Así que sale el Conselleiro del ramo a presentarle, y lanza un discurso, claro, de la importancia de los emprendedores para Galicia, etc. etc. A todo esto, el evento tuvo que costar una millonada, por la puesta en escena, la cantidad de ponentes, muchos de fuera de Galicia, con muchas sesiones paralelas, con actividades complementarias, un grupo de teatro, etc. etc. En fin, que acabadas las presentaciones, baja de la tribuna y se sienta en primera fila. Sube el conferenciante, y cuando no lleva ni dos minutos -los agradecimientos, vaya- , se levanta el Sr. Conselleiro (y con él, toda la primera fila) y salen por la primera puerta que encuentran. El conferenciante, blanco para el resto de su conferencia. Los adolescentes tampoco ayudaron mucho. Pero, a lo que voy, ¿qué podía tener que hacer más importante el Conselleiro responsable del desarrollo económico que estar, no ya en la conferencia, sino media mañana, toda la mañana, ¡todo el día! con el grueso de la gente que trabaja en su ámbito en Galicia? Bueno, lo de Navarra no llegó a tanto, pero este tipo de actitudes de los políticos sigue siendo una falta de modales y de respeto para el trabajo de la gente. ¡¡Agggh!! Yo también protesto, como el Director de la Voz de Galicia.

Si alguien ha llegado hasta aquí, que me perdone por el peñazo.

2 comentarios sobre “Ágora Talentia: “apuntes del natural” (1)

  1. Hola!

    Como miembro del equipo operativo que ha organmizado este primer evento, quiero agradecerle sinceramente las propuestas para mejorar la futura edición que se lleve a cabo.

    Hay aspectos que como muy bien indica son incontrolables y otros muchos, que sin duda mejoraremos.

    Mi pregunta sería, además de los aspectos a mejorar, salió usted de allí con alguna nueva idea, nuevos contactos o al menos nuevas informaciones? que esperaba usted obtener? porqué decidió asistir?

    Gracias de antemano!

    Me gusta

    1. Hola Maria. Pues espero que os hayan dado algún día de descanso porque, como ya he dicho varias veces, sé perfectamente lo que llega a desgastar estar en el día a día de la organización de algo así. Y, para serte sincero, mi reacción tiene más que ver con que es la primera vez que disponía de un lugar “público” como este blog donde desahogarme de mis neuras sobre esto de los eventos, y con una cierta decepción porque, como creo que ya comenté, tuve que superar bastantes reticencias de quien tenía que autorizar mi asistencia basadas, precisamente, en lo fútil de estos eventos (y en el coste, claro). Y mi argumento principal para superar dichas reticencias fue que confiaba plenamente en que en Navarra las cosas se hacen muy bien. Lo sé de primera mano; he trabajado en varias ocasiones con varias de vuestras instituciones relacionadas con el desarrollo económico local y en pocos lugares se trabaja con tanta seriedad y eficacia. Hoy, sin ir más lejos, he coincidido (aunque no hemos tenido ocasión de hablar) con María Lozano en un Workshop del Comité de las Regiones en Bruselas… que, por cierto, eso sí que ha sido insufrible… ¡es que no hay manera!

      Voy a tratar de responder a tus preguntas en orden inverso al que las planteas:

      – Decidí asistir porque considero que, teniendo en cuenta mis responsabilidades laborales, tenía que estar; por la temática, por quién intervenía, por el planteamiento ambicioso y, una vez más, por quién lo organizaba.
      – Desde el punto de vista organizativo, creo que ya lo he dicho todo. Esperaba un evento realmente diferente. Ponencias cortas y precisas, mucho más debate (incluyendo la posibilidad de preguntar a las “estrellas”), unas conclusiones (Declaración y World Café) compartidas… Por lo que respecta a los contenidos, dado lo amplio y difuso del concepto, esperaba que la categorización que planteábais (personas, instituciones, contexto) sirviera para clarificar cosas, pero me parece que la mayoría de ponencias se podrían haber cambiado de categoría sin que se notara; también esperaba alguna mirada crítica, algún/a “disidente del talento”, y un debate intenso al respecto, ya que creo que siempre hay que combinar las visiones “al uso” con visiones críticas y alternativas (¿por qué no invitar a algún colectivo artístico de estos a los que expulsan de los espacios que se quieren “reconvertir” en focos de creación o en “clusters culturales”?)
      – Respecto a las ideas nuevas, no esperaba mucho al respecto. O, mejor dicho, y en línea con lo anterior, me hubiera resultado mucho más útil un planteamiento que permitiera clarificar, acotar o sistematizar el análisis del talento y su papel en la sociedad actual que no cosas novedosas sin un anclaje conceptual previo. Y más teniendo en cuenta que se supone que este Ágora era el primer gran acto del Año Europeo de la Creatividad, etc., y que, por tanto, le tocaba más ese papel que el de las nuevas ideas, que se pueden plantear en la próxima edición, como balance del Año. De todas formas, a lo mejor cuando vuelva a revisar mis notas para hacer el informe para mi institución saque algo más en claro (si es así, os lo enviaré), pero desde luego, la digestión no será fácil cuando ya se podría haber planteado de forma más estructurada. No hice nuevos contactos, en todo caso recuperé alguno perdido; pero eso es culpa mía: no me suelo integrar mucho, a menos que el evento se prolongue hasta tarde y se acompañe de algún gintonic… Qué le vamos a hacer, todos tenemos nuestras limitaciones… Ahora que lo pienso; una buena idea sí que saqué, pero como es colateral al evento (me surgió durante una de las ponencias, aunque no exactamente por su contenido), me la guardo para el próximo post que suba al blog.

      Y, bueno, me agradeces las propuestas para mejorar. La verdad es que no he releído los posts, pero no recuerdo haber hecho muchas propuestas. Otra cosa es que se puedan inferir de los comentarios. Pero es que estoy seguro que no menos del 49% de las cosas que comento se habían previsto ya de una manera diferente a como fueron y de otro 49% os disteis cuenta vosotras mismas durante el evento. El 2% restante de lo que comento igual sí os ha sorprendido. Mira, voy a hacer una propuesta que quizás os suene a nueva, aunque se utiliza, por ejemplo, en los congresos de una organización que se llama AERYC: se elabora un borrador de conclusiones (similar a vuestra Declaración) y se presenta al inicio del evento. Durante todo el evento, teniendo en cuenta las ideas de las ponencias y las aportaciones por escrito del público, referidas al borrador de conclusiones, se elaboran las conclusiones definitivas que se someten a aprobación al final. A lo mejor el resultado es el mismo, o no se recogen -como es comprensible- todas las aportaciones, pero por lo menos da la sensación de que es algo construido más o menos entre todos y no algo consensuado “en los despachos”.

      Pues eso, que igual nos vemos en el 2010 (por cierto ¿no iba a ser bienal?).

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s