…y oportunidades (I)

Vamos ya al capítulo de las propuestas. Propuestas que deben entenderse como amplias en su formulación, centradas en el marco de actuación del desarrollo local y prácticamente como una recopilación de reivindicaciones históricas en este ámbito (o, dicho de otro modo, muchas de esas cosas que siempre hemos dicho que hay que hacer, pero nadie se pone manos a la obra). Nada nuevo, seguramente, y eso es lo grave, porque no hemos aprovechado los tiempos de bonanza para hacerlo.

La primera y principal propuesta consiste en la ya varias veces explicada aquí combinación de respuestas “globales” con respuestas “locales”. Se trata, pues, de prestar más atención a la estrategia; de tomarse en serio la definición de una estrategia para la ciudad o el territorio, entendiendo que es posible, desde lo local, decidir hacia dónde se quiere ir y que, además, es posible combinar diferentes estrategias para atender necesidades diferentes.

observatoriPara ello, resulta esencial manejar bien la información y los datos que tenemos a nuestra disposición. Manejarlos bien significa ser capaces de representarlos, algo para lo que las herramientas de la web 2.0 han abierto una nueva dimensión, e interpretarlos (convertirlos en conocimiento, en definitiva), pero también manejarlos atendiendo a los requisitos de seguridad y protección de la intimidad. Tenemos, además, que mejorar nuestra capacidad prospectiva. En ambos casos, la clave está en dotar al territorio de observatorios que no se limiten a replicar los datos que proporcionan otras administraciones, sino que gestionen información de todo tipo para ponerla al servicio de la toma de decisiones.

Otra cuestión importante sería llegar a ser capaces de replicar en la planificación para el desarrollo económico el esquema de planificación territorial. Así como queda claro qué planifica un Plan Territorial, un Plan Director, un Plan de Ordenación Urbana, un Plan Parcial, y existe una clara interrelación entre ellos, no nos acabamos de poner de acuerdo en cómo planificar las estrategias económicas, lo que se traduce en un cierto caos en aspectos como la política de clústers (algo lógico en un país con más de 8.000 municipios, muchísimos de ellos con aspiraciones de albergar dentro de sus límites algo a lo que puedan llamar “clúster”).

Un tercer elemento, más específico, es la utilización del poder de estructurar el territorio y de generar ciudad del comercio minorista. El dilema ya no está sólo entre comercio “tradicional” y grandes superficies, sino que dentro del comercio “tradicional” encontramos diferentes estadios de modernización en la gestión, hasta llegar a las franquicias, normalmente modélicas en este apartado, pero cada vez más vistas como factores de despersonalización de los centros urbanos (ver en este sentido el trabajo de la New Economics Foundation sobre las “ciudades clónicas“).

Sobre la adopción de nuevos valores y la apuesta por la resiliencia ya llevamos bastante hablado en este blog. Simplemente insistir en que tanto la crisis como la eclosión de la web social y colaborativa son grandes oportunidades para que estos valores ganen terreno y condicionen algo más el movimiento del “dial” del desarrollo local.

Es preciso, también, en este sentido, afrontar una nueva relación entre campo y ciudad. Reconocer a lo rural su función productiva, además de la reproductiva que se le otorga fundamentalmente hoy en día, pero teniendo en cuenta sus peculiaridades. Es por ello que la planificación territorial y los modelos de las “mega-ciudades” o “ciudades-región” debe tener en cuenta realmente la concurrencia de diferentes realidades territoriales y no dejar simplemente “agujeros negros” entre las vías de comunicación.

setasDeberemos cada vez más ser capaces de gestionar conflictos territoriales: no sólo del género NIMBY (ver, en este sentido el manual que explica la superación de este tipo de conflictos en la planificación de centros penitenciarios en Catalunya), sino de formas más “sofisticadas”, como el mobbing rural o el cobro de determinadas tasas por el uso del espacio rural, que podrían considerarse equivalentes a las zonas azules de las ciudades.

También resulta interesante el surgimiento con fuerza de las políticas alimentarias, por cuestiones de salud (el debate acerca de la obesidad es uno de los que está sobre la mesa), pero también como política estratégica territorial (e incluso social), para ayudar a mantener esta actividad en los espacios periurbanos y, a la vez, mejorar la seguridad alimentaria. Ciudades como Londres ya cuentan con importantes programas al respecto.

En cualquier caso, parece que tenemos que empezar a pensar en serio en el valor del territorio en su conjunto, y contemplar el espacio rural como un espacio de oportunidades, no sólo como un refugio para el momento de crisis, sino como un espacio tan válido para vivir y para trabajar como la ciudad. Incluso una parte de lo que algunos llaman “clases creativas” así lo están valorando y poniendo en práctica.

3 comentarios sobre “…y oportunidades (I)

  1. Muy bueno y preciso el post. Respecto a la represetnación y a la visualización, es un camino aún por recorrer y por experimentar. Precisamente sobre los conflictos NIMBY ando promoviendo un mapa, por si es de interés (http://meipi.org/nimby) que podría dar lugar si se expandiera a una buena representación de conflictos socio-ambientales abiertos en el territorio.

    Igualmente se me ocurría en el último post de mi blog construir una representación territorial del impacto de la crisis. Ahí ando buscando colaboraciones, sobre todo tecnológicas.

    Y termino apoyando el ejemplo que aportas sobre el esquema de resolución de los conflictos por la instalación de cárceles.

    De todas formas, casi cada párrafo da para un tema específico; supongo que con él estás abriendo un interesante y completo menú de propuestas, muy completas además.

    Un saludo

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    1. Cierto. Aqui hay para escribir largo y tendido, pero de momento quiero simplemente ofrecer una “guía rápida” para entender la presentación que colgué sobre esto en el primer post de la serie. También trato de estar al corriente de tu trabajo y veo que coincidimos en el interés por la resiliencia. A finales de año me puse a escribir sobre ello y quizás a lo largo de este año consiga tener algo publicable. Pero, ¡cómo cansa esto! Cuando veo la facilidad con la que escribís tanto y tan intersante gente como tú o Juan Freire, me entra un complejo… Saludos.

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